La caída de ese telón, mi despedida del Poli, y la necesidad de dejar atrás esos años me costaron horrores, y me cuesta aún mucha nostalgia. Me hace bien cobijarme en estos recuerdos porque me acercan a mi mismo, son incontrolables y me desbordan mas rápido de lo que puedo asentarlos; el Poli es parte de mí tanto como lo son mi niñez, mi adolescencia, la bohemia Rosarina, o mi vida. Actualmente siento el deseo de agradecer, a quien corresponda, haber estado ahí y entonces, haber podido pasar por el Poli que me dio el mejor equipaje que pude tener para seguir adelante, y haber conocido en el Poli a aquellos compañeros con los que construimos años inolvidables de nuestras vidas.
Pablo J. Villar, Bachiller Técnico 1982.
Buenos Aires, Marzo 2005.
1 comentario:
Muy interenates tus comentarios, pero veo esta foto, y me da ganas de llorar.
Publicar un comentario