Aguante la Tercera82 !!

Contra los embates del tiempo, las deudas, los divorcios y los hijos por reconocer....
Y aguante El Poli, Rosario, y todo aquellos buenos recuerdos de cuando, todos juntos, fuimos adolescentes. Esta es una pagina dedicada a la llama viva de la Tercera división, Bachilleres Técnicos promoción 1982, del Instituto Politécnico Superior de Rosario ( El Poli).

2010/12/20

"..Dicen que para reír, no hace falta mirar atrás,
y esta vez para mí, tienen razón...."

La Mitad Del Amor - Andres Calamaro
http://www.youtube.com/watch?v=9kPhD3URifA

Y si, para mi también y creo, después de leer el verborrágico relato de Pablo, es la sensación que dominaba la reunión. La verdad que esto expresa en forma simple y sencilla lo que sentía cuando repasaba lo vivido y no es cuestión de andar copiando. No sólo éramos antiguos pequeños heroes de camisas celestes y corbatas azules luchando contra la dictadura de promedios y viendo cuanto sumabamos cada trimestre. Estabamos ahí celebrando el presente que nos volvía a juntar esta vez para entrarle a un asado y que una conjunción astrológica hizo que dos españolísimos compañeros pudieran estar. La verdad que este tipo de reunión son las que pegan en los sentimientos y merecen ser realizadas para volver a ver miradas que nos son familiares y queridas una y otra vez.
Me queda felicitar a Sapo, pilar de la reunión, que asumió un rol importantísimo para que pudieramos reunirnos y saliera todo tan bien y agradecer a la noche por dejarnos quedar hasta que aclaro.
Hasta la próxima y Salud!!

2010/12/14

La Ceremonia Completa

A quien no le gusta sentirse un groso, o por lo menos jugado.

Por eso me ilusioné con el 10 de Diciembre.

De lo que iba a ser otra reunión de la Tercera surgió esta promesa border, una sorpresiva incursión al bajo mundo, una parrilla de club en la zona sur de Rosario. Ese era mi pago, en donde mas o menos sabía moverme. Y alguna vez hasta hice pata ancha y metí miedo, fumigando calles oscuras con mi Kawanella floja de papeles, esquivando la yuta que me iba a pedir el reempadronamiento. Por eso, porque conozco esa parte del Sur de Rosario, fue que compré de una la propuesta.

Para mí “club de la zona Sur” era, por ejemplo, CAOVA y sus bailes que terminaban en piñaderas feroces, con negros que repartían hebillazos desde arriba de las mesas. CAOVA y la historia de cuando lo sacaron al cofla sujetándose una tapa de matambre que le descosieron a puñaladas. Zona sur era la latitud en donde no se escuchaba a los Beatles, y se adoraba en cambio al cock rock de Zeep, a los rollin, a depurlple; los heroes épicos de entonces, que hoy serían los Redondos o el Indio. Zona Sur o la colonización incompleta, con cunetas para pescar ranas, calles de tierra que prometían barro para la bici, y baldíos en donde el roce del futbol y las bolitas era peligroso. Porque a las bolitas se jugaba desde los 7 a los 17, o más, por eso a veces el juego era desparejo y violento. En la zona Sur no se jugaba al triángulo, émulo maricón de la acumulación capitalista. No. Ni triángulo ni canicas, en la zona Sur jugábamos al "opi" y con bolitas. El "opi" era un pocito en la tierra; había primero que embocar y después "quemar" con un disparo que pegue de lleno a bolitas de otros. "Fuerte y sonante", se podía pedir, para exigir que el disparo sea un balazo preciso, sino no valía. Y estaban los grones profesionales que jugaban con bolitas de acero de los rulemanes, y que aunque no se lo pidas, te partían tu japonesa de vidrio con la fuerza de una itaka y la precision de un neurocirujano, que hijos_de_puta ! . Te partían la bolita y la moral, te eliminaban y te humillaban, eso buscaban. Por eso, en la zona Sur hasta las bolitas eran un ejercicio velado de potencia viril. El ganador era el macho alfa. Igual que “La lopa” , una precoz demostración proto-vandálica supuestamente "juego", en donde el objetivo tácito era el castigo físico de un pelo_tudo o un flojo. “Lopa cañon pa´l parque” , “Lopa tintero mudo”, “lopa ensalada rusa” o la mortífera “Lopa tarzán matando al lion”, para que todos se ca_guen de la risa mientras el ganador se golpeaba el pecho y gritaba como Tarzán, saltando sobre el perdedor tirado en el piso. Hagan la prueba de buscar "lopa" en internet, esto que cuento existió, van a ver que no miento.

Pero la zona Sur tenía otros infiernos que por suerte no me tocó conocer. A mí con lo mío me alcanzaba para sentirme algo groso, haber pasado y haber salido entero, a tiempo.

Por eso me ilusioné con la invitación del Sapo. “Vereda Bochin Club”, Presidente Quintana al 700. Cruzando boulevard Seguí, sin llegar al Saladillo. Allá voy, allá quería ir. Una noche en la zona Sur, la ceremonia completa. Un club ignoto, estacionar en una calle oscura como un cu_lo, mal iluminada por poca luz y por sombra de árboles, si es posible con cuneta. Quería sentir el cagazo de no querer bajarme del auto, sabiendo que me estan fichando no se de donde. Quería ver los bultos sentados al umbral o al cordon, y que por lo menos se estuvieran clavando un tetra. Quería la propuesta que no iba a poder rechazar: “eh amigo , te cuido el auto”. Y que cuando entre a la parrilla, un ramillete de miradas torvas me desvíen la vista hacia unos banderines en la pared, recuerdo de glorias deportivas pasadas. Quería una parrilla a cargo de un moncho en camiseta, envaselinado en su propio chivo, los poros de la cara como agujeros de bala, que acomode la carnaza en la parrilla con la misma mano con la que cuenta billetes y se urguetea las bolas. Quería colesterol, microbios y bacterias. Quería mi caravana por el Sur..., saber que mañana podía estar hecho mierda, eso es lo que quería ir a buscar. Porque cuando mas cerca estas de la muerte mas vivo te sentís. Eso, coquetear con la muerte para sentime mas vivo. Yo soy de la zona Sur y sé de lo que hablo; arriesgar mi osamenta en un baño de realidad nocturna del Sur de Rosario.

Pero Sapo hace las cosas bien, y no me iba a dar el gusto. Yo algo sospeché cuando ví la entrada-ticket para la cena. "Un boleto de bondi", me advirtió Pisani. Efectivamente, se trataba de una impresión minimalista, un dechado de conciencia ecológica y protección del medio ambiente. Una declaración implícita de defensa de los bosques nativos y la tala indiscriminada. Calculo que Sapo imprimió sus tickets con el mismo impacto ambiental que provocaría fabricar medio escarbadiente. O sea, Sapo alineado a la vanguardia del protocolo de Kyoto, con una valiente proclama verde digna de las mas evolucionadas tendencias ambientalistas, algo bastante distante del programa bizarro para el que yo me quería anotar.



Y todo salió así, con una prolijidad y una corrección impecables, muy buena camaradería, en el pintorezco marco de la pacífica cultura bochófila; el increible "Vereda Bochin Club". Un lugar de esos que te alegra que todavía existan. Hasta el morocho que nos servía y te miraba desde unos respetables metro noventa, metro noventa y cinco, para mi gusto hablaba mas bien poco. Un par de veces me sorprendió silencioso al lado mío, adelantandome la fuente para que me sirva un cacho de carne, como todo gesto de expresión de su parte, pero no se puede negar que estuvo correcto y medido toda la noche. Cinco horas estuvimos ahi mas o menos, nos cansamos de sacarnos fotos, con un buen asado, con postre, con brindis , torta y guitarra. Una nueva reunión de la Tercera, distinta a las anteriores. La boletería anduvo bien, 15 en total : presencia inaugural de Pisani, Sylviana y Popovich (por orden de aparición),mas Ana, Rita, Diego, Aldo, Pome, Oso, Flaco, Gordo, David , Sapo, Gonzalo, y Pablo.



Nos despedimos de los serenos del Club con un himno alegórico ("El Oso"), y seguimos en la vereda de un bar de Pellegrini hasta los primeros reflejos de amanecer. Sublime. Y podríamos haber seguido mas, pero nos estaban esperando en casa. Entre lo que seguimos rescatando en la memoria, mas todo lo que no sabemos del otro y tenemos para contar, podemos estar seguros de tener repertorio para horas y horas con la Tercera. Me llevé la alegría de haber estado de nuevo con ellos, y de alguna forma me llevé también algo de lo otro que quería. Después de una noche despierto hasta las 7 de la mañana, terminé hecho mierda al día siguiente. Ha pasado mucho tiempo; hoy me alcanza para sentime groso tan solo acostarme con el sol mañanero de testigo.