No hay que volver.
La providencia puso ese televisor delante mío para que saque mi recompensa. Cacho no defrauda.
Siempre recuerdo la escena de Cinema Paradiso, cuando Alfredo maldice a Nostalgia en la estación del tren, a modo de despedida y consejo para su pupilo Totó que deja el pueblo. Maldice y le advierte que más le vale que la resista, y que nunca regrese.
Todos somos o fuimos amantes de Nostalgia, si hasta tiene letra y música de tango. Ya hay evidencias suficientes de sus maleficios. Y aunque no quede mucho por agregar del tema, por pura vanidad me robó esta historia que voy a contar, para que tenga que hablar de ella. Así de mala es.
Mi Nostalgia es gorda, malvada y pesada, como un pulpo que seduce y atrapa con gruesos tentáculos. Enamora para que la posean, y goza con el dolor del iluso que intentó poseerla. Mujer irresistible, una droga dura que causa adicción. A mi me puede y por eso la respeto; no la tuteo ni le pongo artículo a su nombre. Ella vive en el Sur, y estaba allá cuando yo mochilero disfrutaba las emociones mas intensas de mi adolescencia. El Sur, el sol y el mar, la libertad con los muchachos y las chicas, el mundo que queríamos en las manos. Los días y las noches que bien podríamos haber querido para todas nuestras vidas. Playa Unión , Puerto Pirámides, adonde íbamos ella nos seguía, agazapada. Amasando pacientemente con nuestra euforia adolescente, con nuestra felicidad intensa, una futura sumisión esclava a sus maleficios. Esperando el momento en que volviéramos a buscarla.
Hacía 26 años que la evitaba, pero este verano tuve que ir. Ella pudo esperar este tiempo , podría más aún. Sabía que algún día volvería al sur, que no podría nunca clausurarlo definitivamente de mi vida. Que ya no decido por mí solo ir o no ir. Y acepté venir al sur con la incógnita de ese desafío, pero la decisión de enfrentar lo inevitable.
Volver a Playa Unión fue zambullirme de cabeza al pozo profundo en el que mora la bestia. Llegué y me abrazó inmediatamente, con sus imágenes y sus perfumes hermosos de mar, que penetraron rápido al lugar en el que mi mente los guardaba frescos todavía, junto a todos los otros recuerdos. Como luces de fiesta parpadeantes se encendieron entonces todas aquellas sensaciones que tenía yo bien guardadas, pero surgieron mezcladas y confusas, como oleadas caprichosas de mar escurridizo. Amor a primera vista, pasión inmediata, endrogado y entregado hasta la sobredosis. Me abandoné a la autoindulgencia para dejarme pisotear por ella, para dejarme lastimar en mi indefensión. Yo sé que me hace daño, yo sé que me lastima, pero quise tomar y obligar. Y aunque mi son es de tango, finalmente no pude suscribir que 20 años no es nada, creo que esto bien resume la clave del problema. El mundo no podría nunca haberse detenido por 20 años y mas, sólo para respetar la forma de mis recuerdos. Mi capricho obsecado por no querer ver lo que es obvio es tan solo uno de los primeros síntomas provocados por Nostalgia. Ella es así.
Miguel Angel está ahí , la construcción alta y blanca que ahora recuerdo, pero hay calles pobladas donde antes había campo. Veredas y costanera donde ante había solo ripio y playa. Mido y calculo los lugares y las vistas de los espacios que no concuerdan, ya no puedo reconocer el lugar de mis recuerdos, y creo que nadie tampoco podría reconocerme a mí. Busco entre los que pasan una mirada cómplice, un reflejo conocido.Pero un cálculo rápido me devuelve la evidencia de que aquellas chicas de 1983 podrían ser hoy abuelas. Insisto en mirar entonces a las chicas de hoy, arriesgando si pudieran ser las hijas de...
Converso mi leyenda con la gente, pero no tengo mucha repercusión en la audiencia. Sólo piezas sueltas del rompecabezas que es mi recuerdo de Playa Unión.
La oficina de turismo me devuelve un golpe duro, cuando una representante me confiesa que para esa época ella aún no había nacido.
Pero el amor es ciego y ya completamente fuera de mí mismo, insisto en pasear y revolver lugares y gentes, como quien busca algo perdido. Como quien busca a alguien perdido. Yo estoy aquí y ahora, con la evidencia de mis sensaciones a flor de piel, el lugar y ellos también debieran estar, pero están ausentes.
Es entonces que empiezo a sentirme como un forense, que pasea un cadáver buscando quien lo identifique, quien lo reconozca. Es así. Arrastro un cadáver sin cara, con la ilusión de que pueda tal vez revivir, pero no consigo siquiera alguien que confirme el duelo, al menos desde una lejana vereda de enfrente. Nostalgia ríe a carcajadas mi confusión.
Sobre la playa busco el balneario del ACA y sus carpas. Las carpas de lona naranja que me encandilaron la tarde que pise eufórico Playa unión por primera vez , en Diciembre de 1982. Al lado de este balneario armábamos campamento para beneficiarnos con sus baños, negociando con el el sereno nocturno Perez Unghe, el que tuvo que huir precipitadamente de Playa Unión cuando se descubrió el verdadero precio de los bocaditos de chocolate que él nos vendía a precio de ganga. Pero el progreso pisoteó mi jardín para construir una elegante parrilla restaurant, ya no existe más el balneario del ACA. La ironía plantó en el lugar un cartel que dice prohibido acampar. Nostalgia me tiene atrapado para jugar conmigo, como juega el gato maula con el mísero ratón. Las ausencias repetidas aceleran el túnel en el tiempo por que el sintonizo pasajes cada vez mas intensos y emotivos del mochilero ingenuo y su verano mágico. No son solo recuerdos, es la percepción de aquella intensidad de sensaciones y emociones, son las marcas mismas que llevo dentro mío y que hoy estoy recorriendo in situ. Estoy demasiado sensible. Cerca del cartel cruel, voy a pararme en el lugar en el que armábamos la carpa, para marcar en el universo las coordenadas de aquella maravilla irrepetible. La sola presencia de un tamarisco cercano me provoca una avalancha de sensaciones y escalofrío, el mundo nuevo que vino a mí ese verano , y la novedad del tamarisco, que era como el bao bab en el mundo del Principito, una clave del paisaje. Siento el tentáculo de la soledad que me abraza, cuando me descubro solo en la playa. Este duelo no sólo es mío, también es mío solamente, sólo a mi me esta pasando. Ni de mi mujer ni de mis hijas, ellas nada saben de esto . Seguro que a nadie importa, y tal vez a nadie sirva tampoco, si apenas unos pocos estuvieron conmigo entonces. Es únicamente dentro mío que parpadea lejana y a veces esa llama que quise inflamar. Y es ahora que el rostro del cadáver toma forma, justo cuando otro tentáculo más me envuelve, el la tristeza. Miro a mi alrededor para intentar componer lo que me está ocurriendo, y en ese momento el pulpo se inclina para su abrazo mortal final que me arranca las lágrimas. Es la melancolía, o la felicidad de estar triste, con el sólo consuelo de mi propia autocompasión. Sin saber porqué me abrazo a mi mismo. Y ahora sí me veo claramente, sólo entre mis fantasmas, acunando con recuerdos a mi propio cadáver de adolescente-mochilero que conseguí desenterrar en la playa, y que nadie reconoce ya, y a nadie importa tampoco. Finalmente busqué y encontré aquellos pasajes intensos de mi infancia, pero no conseguí rescatar la felicidad, sino recrear un velatorio en la playa.
Cacho viejo lobo de mar , vos me advertiste que no navegue estos mares...
Nostalgia también llora pero de la risa , y se regodea en su orgullo festejando una victoria mas.
Y yo cómo tantas veces en estos años vuelvo a preguntarme....
Será posible revivir aquella pulsión e intensidad adolescente ?
O es tan sólo el espejismo del “por siempre joven” ?
Pude haberme equivocado alguna vez en tomar un camino que me alejó tanto de aquello?
Que era “aquello” ?
Podré algún día entender que pasó conmigo ese verano, que aún me atormenta ?
Tengo que hablarlo con mis amigos, o con un analista ?
Doctor usted cree que lo mio es nomal y tiene cura, o estoy tan mal como ese colifa que salió de su consultorio cuando yo llegué ?
Doctor existe la normalidad ? y es bueno eso ?
Pero acá ya puedo encontrar el camino y volverme sólo. Cargo mi cruz y empiezo el camino, lento hacia la noche, lento hacia el sueño. Con unos tragos ando mas fácil y peino mejor mis pensamientos, hasta quedarme dormido. Mañana todo amanecerá enterrado nuevamente , y en todo caso podré echarle la culpa al borracho del cementerio que anduvo por aquí anoche revolviendo huesos.
No puedo perder mucho tiempo, estoy de vacaciones y mañana me toca entretener a mi familia.

"Ingenuous Mochiliensis", especie extinta en 1984. Antiguo balneario del ACA : Perez Unghe a la derecha, la lona es mas naranja en Playa Unión. Click para ampliar.





