
Celina Martinetti en bariloche 1982, y Fabiana Colovini en el curso, 1979.
La última entrada publicada en tercera82 (http://www.tercera82.blogspot.com/) fue todo un éxito. Arrancamos con dos chicas y media fichadas, que eran Rita, Graciela y Ana a medio entrar. Y terminamos mas que duplicando nuestro capital con la aparición de otras tres. Ana se decidió cuando vio su foto. Luego Cristina, a los besos, también después de verse en la foto. Pero entonces se produjo un patinón con Celina…porque era al vicio, tenia que saltar. Son mujeres, y por eso las queremos, así como son, con su corazón de grillo. Ya lo había anticipado David, que es un viejo zorro cazador de gallinas: “en la foto faltan Celina y Fabiana”. Cuando aparece Celina, lo primero que comenta es DECEPCION, no está su foto. Un problema de cartel, como en el teatro de revistas. Después aparece Fabiana, y no sólo no reclama su foto sino que además pide permiso para entrar…. Pero lo logramos. Ya tenemos la media docena. Y tenemos también la certeza de que siguen siendo una caja de sorpresas. Pero estamos dispuestos, como siempre, a lo que pidan para complacerlas. Como dijo el oportunista pero ingenioso Ricardo Arjona: “Mujeres, lo que nos pidan podemos; Si no podemos no existe; Y si no existe lo inventamos por ustedes”.
Pero ni Arjona hubiese laburado como laburé yo estas fotos. Si alguien tiene mejores fotos de Celina y Fabiana, por favor colaboren con la causa. Acá van entonces las fotos que faltan. Y van también unas reflexiones mas sobre el tema. Porque surgieron desenfrenadas las mas apasionadas declaraciones de los muchachos, y la sorpresa incrédula de algunas de ustedes.
Porqué será....?, si no nos dieron mucha bola , si nunca pudimos transar con ninguna, porqué entonces será que fueron tan importantes para nosotros…?
Creo que la respuesta son los cinco años que estuvimos juntos, todas las mañanas y muchas tardes; durante un tiempo que fue decisivo para nosotros. Ustedes chicas, todas juntas, fueron las que motorizaron nuestro acné, como bien recordaba el oso Kaiser, y provocaron nuestros primeros desvelos. No pueden ignorar que fue al lado de ustedes que inauguramos nuestro torrente hormonal, la pasión de los fluidos inquietos y viriles en nuestro cuerpo. Y parece como que me voy a ir al carajo, pero no…., no le voy a dar de comer a los buitres en la boca. Fueron uds. quienes activaron con sus progesteronas tempranas nuestras testosteronas adormecidas. La sola proximidad de su feminidad desató la revolución química que necesitaba nuestro organismo, así funciono siempre la naturaleza. Y no sólo de química se trata, es también psicología. Porque además nos ayudaron a formar nuestro ideal de mujer, el objeto del deseo en nuestra psiquis. Fue frente y gracias a ustedes que nosotros construimos nuestra identidad sexual. Si hoy nos gusta que nos peguen, nos humillen, nos flagelen y nos apliquen disciplina, o somos nosotros los verdugos, esto tiene que ver también con Uds. y su influencia sobre nosotros. Hay alguien que podría explicar mejor todo esto y les demostraría, con fundamentos, que no hablo boludeces. Me refiero a nuestro terapeuta sexual Lacaniano de bulevard Oroño, sí, ese, el “sátiro de la poltrona”, que observa distante, se caga de la risa y anota en su libretita del orto. Aldo, vigilante, a ver si bajás ahora y metes cuchara!.
Nosotros no seriamos lo que somos si no hubiésemos tenido su presencia femenina, sostenida y constante. Tengan en cuenta que ya en 1979, la subversión inmoral apátrida internacional arreciaba contra nosotros. Me refiero a Village People, con el marinerito, el trolebús emplumado de indio y el fetiche policía de los trabucos, que pretendían instalar el equívoco y hacernos perder el rumbo. Pero no lo consiguieron porque nosotros, jardineros fieles, nos mantuvimos firmes guardando nuestro bosque.Pasaron muchos años desde aquella época y llegamos finalmente al día de hoy, en el que una revisión honesta de nuestro despertar sexual les tiene que reconocer el protagonismo. Realmente, les deseo de corazón que sus hijos varones sean tan afortunados, como fuimos nosotros, en crecer al lado de mujeres como las que supimos ver todas las mañanas. Nuestros padres todavía les agradecen el trabajito tan bien hecho; es éste el mismo agradecimiento de nuestras actuales mujeres. Porque ellas bien saben que estos frutos maduros que hoy devoran tienen sus raíces hundidas allá en el tiempo. Ellas saben también de las otras tantas que les calentaron la pava. Son éstas las mujeres que entre 1978 y 1982 nos marcaron la cancha y nos guiaron, como yeguas madrinas, en el camino correcto cuando aun éramos niños. Invoco la voz de todos los jóvenes Argentinos clase 64-65 para enumerar una lista incompleta, pero llena de gratitud a aquellas benefactoras. Gracias a Rafaela Carra, a Graciela Alfano, a la colorada de Abba, a la rubia de Abba, a Silvia Perez, a Ornella Mutti, a Constanza Maral, a Linda Carter, a la colorada de Abba, a Broke Shields, a Marita, a Thelma Stefani, a Farrah Fawcet, a Camila Perisse, a Susana Traverso, a Bo Derek, a Mónica Gonzaga y a la colorada de Abba. A ustedes Chicas y todas ellas, de nuevo, gracias.
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